Querido lector

Querido lector
Querido lector Permíteme tomarte de la mano y guiarte en este viaje, en la búsqueda del amor más puro, aquel del que tanto se habla cuando se menciona a Dios. Acompáñame mientras intento desentrañar el misterio de amarle por encima de todas las cosas, de descubrir en su reflejo la esencia de mi propio ser y, solo entonces, aprender a amar a quien quizás ha sido el más profundo anhelo de mi corazón. En medio de la ruptura, en la delicada danza de la metamorfosis, y a través de la inevitable evolución del amor, caminemos juntos con la esperanza de alcanzar, si no la perfección, al menos la más sincera expresión de ella.

lunes, 14 de abril de 2025

Mi silencio también te ame.


Te extraño tanto que a veces siento que muero un poco más con cada amanecer. Perdóname por mi silencio, por mi ausencia, por no habitar tu vida como solía hacerlo. He hecho un pacto con Dios, uno que no puedo romper: entregarle mi corazón por completo, sin divisiones, sin mitades. Porque he comprendido que si alguna vez quiero conservarte para el resto de mis días, primero debo aprender a amar de la manera correcta.

Mi ausencia no significa olvido. Que no te escriba o llame no quiere decir que no piense en ti. Al contrario, estás en cada oración, en cada pequeño detalle que quisiera compartirte. Pero hoy… hoy estoy luchando, no solo por mí, sino por ti. Por nosotras.

Estoy tratando de protegernos—de mí misma. Sí, suena loco. Terriblemente loco. Pero también es aterradoramente cierto. Porque te quiero, te juro que te quiero para toda la vida. Y por eso mismo, ahora que no tengo nada bueno que ofrecerte, he decidido no darte lo poco que queda de mí, sino trabajar para reconstruirme. Prefiero arriesgarme a perderte por un tiempo, si eso me permite ganarte para siempre.

Hoy por hoy ni siquiera sé cómo encontrarme, mucho menos cómo amarme. Y sin embargo, cada mañana me levanto con una promesa: Hoy seré una mejor versión de mí misma. Para mí. Para ti.

No puedo romper este pacto. No porque no quiera, sino porque deseo con todo mi ser ser fiel a él. Dios me dijo algo que resuena constantemente en mi alma: "No se puede burlar a Dios." Y no quiero jugar con fuego, no quiero exponernos a un dolor más profundo. Solo Él puede decidir si me deja quedarme en tu vida. Solo Él.

A veces sueño con Italia, contigo y yo comiendo pasta, incluso cuando seamos dos viejitas riéndonos mientras el tiempo se escurre. No he soltado ese sueño. Lucharé por él con todo lo que tengo. Pero mientras tanto, cada día oro por ti. Cada día hay una canción, una foto, una tontería que quiero contarte. Un libro que he leído, una historia que me ha hecho pensar en ti.

He pasado por tanto... y tantas verdades me han confrontado. Me han dicho que no sé amar, que no me amo, que confundí el dar con el amor. Y lo más difícil: aceptarlo. Pero en ese proceso, también he descubierto en mí una fuerza que desconocía. Una mujer frágil, sí… pero también luminosa y fuerte, a su modo.

Perdóname si desaparezco. No lo hago para herirte. Créeme, esta ausencia me duele más a mí. Pero Dios ha sido fiel, y me ha llevado a ese lugar que temía: un punto donde solo puedo mirarlo a Él. Obedecer se ha vuelto mi camino hacia la libertad, hacia la luz al final de este árido desierto. Y en medio del quebranto, me ha sostenido, ha revelado con claridad lo que deseo construir: una vida en verdad, una vida en paz, una vida con propósito.

Deseo que todo en tu vida florezca. Que tus días se pinten de colores vivos, que el amor te abrace sin medida, que rías con el alma y que cada paso te acerque más a la plenitud. Y que, si es la voluntad de Dios, algún día podamos abrazarnos desde la sanidad, el perdón, y un amor limpio, sin dolor ni culpa, sin celos ni cadenas.

Me aferro a Su mano, porque he descubierto que a pesar de mi edad, aún hay vastos territorios en mí que no conozco. Heridas abiertas, partes silenciadas que claman por atención. Y cuando emergen, me sorprendo: ¿De dónde ha salido todo esto?

Pero aún así, a pesar de todo… mujer, te amaré hasta que mueran los cielos, más allá del cielo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Continua...

 Dale… sigue. Continúa. Sigue intentando callar esa voz que te susurra —no, que te escupe— que fracasaste. Que no supiste conservar lo...