Dile a quien me nombre en su nostalgia barata
que no fui un error, sino un incendio.Que tus manos temblaron al tenerme
no por amor…
sino por miedo a no saber qué hacer con algo real.
Diles que te amé, sí.
Pero que ese amor se pudrió de pie,
esperando una caricia que no sabías dar,
una mirada que no se te ocurrió fingir.
No fui tu salvación.
Fui el espejo donde viste
lo que no te atreves a ser.
Y como todos los cobardes,
me rompiste.
Con dolor agudo sigo caminando,
no por nobleza ni por esperanza,
sino porque detenerme sería darte la razón.
Que sepan que lloré,
como se llora a los vivos que se fueron,
con rabia,
con vómito,
con noches sin uñas ni garganta.
Aunque me arranqué de ti con los dientes,
no olvides esto:
fui lo mejor que te pasó
mientras jugabas a ser alguien
que ni tú respetabas.
Hoy cargo las ruinas, sí,
pero al menos son mías.
Tú sigues siendo ese vacío elegante
que se disfraza de promesa
y se escapa cuando hay que quedarse.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario