Querido lector

Querido lector
Querido lector Permíteme tomarte de la mano y guiarte en este viaje, en la búsqueda del amor más puro, aquel del que tanto se habla cuando se menciona a Dios. Acompáñame mientras intento desentrañar el misterio de amarle por encima de todas las cosas, de descubrir en su reflejo la esencia de mi propio ser y, solo entonces, aprender a amar a quien quizás ha sido el más profundo anhelo de mi corazón. En medio de la ruptura, en la delicada danza de la metamorfosis, y a través de la inevitable evolución del amor, caminemos juntos con la esperanza de alcanzar, si no la perfección, al menos la más sincera expresión de ella.

martes, 3 de junio de 2025

El corazón tiene voluntad propia (y otras excusas baratas)

 

A ti, hermana de desvelos,
la que todavía cree que esto duele porque es amor.
No.
Duele porque es costumbre.
Duele porque él supo exactamente dónde abrirte
y tú te ofreciste con bisturí incluido.

Te voy a decir algo que nadie nos dijo con suficiente rabia:
el corazón es una perra desleal.
Ladra por cualquier sombra con voz suave,
se entrega como si no tuviera memoria,
y luego te deja sola recogiendo tripas emocionales
mientras él vuelve a latir, campante,
como si el desastre no fuera su firma.

Dicen que late por instinto. Que no piensa.
Mentira.
Piensa mal.
Piensa con capricho,
con gusto por los imposibles,
los rotos, los que huelen a abandono.

Ahí vas tú, otra vez, con tu boca roja y tu dignidad remendada,
jugando a la mujer fuerte,
mientras la idiota que vive en tu pecho
galopa hacia la misma condena de siempre
como si el dolor esta vez fuera a florecer en algo más que ceniza.

Mírame.
Yo también fui tú.
También creí que el amor se merecía aunque doliera.
También dije “esta vez sí” con la voz hecha trizas.
Y aquí estoy.
Latiendo por reflejo,
no por fe.

Así que no me vengas con eso de que “no puedes evitarlo”.
Puedes.
Solo que no quieres.
Porque duele menos que aceptar
que él nunca te eligió como tú lo elegiste a él.


El corazón tiene voluntad propia, sí.
Pero tú tienes piernas.
Úsalas.

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