Querido lector

Querido lector
Querido lector Permíteme tomarte de la mano y guiarte en este viaje, en la búsqueda del amor más puro, aquel del que tanto se habla cuando se menciona a Dios. Acompáñame mientras intento desentrañar el misterio de amarle por encima de todas las cosas, de descubrir en su reflejo la esencia de mi propio ser y, solo entonces, aprender a amar a quien quizás ha sido el más profundo anhelo de mi corazón. En medio de la ruptura, en la delicada danza de la metamorfosis, y a través de la inevitable evolución del amor, caminemos juntos con la esperanza de alcanzar, si no la perfección, al menos la más sincera expresión de ella.

viernes, 6 de junio de 2025

Y un día, se acaba


 Tú nunca me buscarás.

Ni aunque se te hunda el mundo
ni aunque tu cama se vuelva tumba
ni aunque el eco de mi nombre
te grite entre las piernas.

Y yo,
algún día
dejaré de esperarte.
Dejaré de construir altares
con las migas de tus ausencias.
Dejaré de llenar mi pecho
con el veneno suave de la esperanza.

Me cansaré.
De escribirte con los dedos dormidos.
De soñarte con los labios partidos.
De llamarte en silencio
como si no supiera
que tu silencio es grito,
y tu ausencia, castigo.

Te juro que un día
me levantaré
y no miraré el celular
como una idiota.
No buscaré tus ojos
en cada desconocida.
Podré, al fin,
volver a ver escenas eróticas en películas
sin verte a ti traicionándome
en cada gemido ajeno.

Tú no vendrás.
Porque no sabes volver
a donde fuiste verdad.
Yo,
algún día,
seré otra.
Más cabrona.
Más callada.
Más fuerte.
Más puta, tal vez.
Pero nunca más tuya.

Ese día
quebraré la última vela
que encendí por ti.
Te quedarás sin templo,
sin rezo,
sin cuerpo
que te espere despierta
cuando el mundo se te venga encima.

Entonces,
cuando el eco de mí
te raspe los huesos,
recordarás:
que yo sí te habría salvado.
Pero tú
me dejaste arder sola.

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