no era parte de mis planes dejarte.
Yo soñaba con quedarme,
con que tus brazos fueran mi refugio
y tu voz mi calma.
Pero cada día,
con cada olvido,
con cada palabra que dolía más que el silencio,
ibas borrando el amor que intentaba salvarte.
Yo me quedaba,
aún cuando mi alma gritaba
que ese lugar ya no era hogar,
que tus ojos ya no buscaban los míos,
que tu corazón… ya no latía por mí.
Te amé tanto,
que me perdí en el intento.
Me rompí esperando
que tú me eligieras
como yo te elegía a diario.
Me fui sin maletas,
solo con el peso de lo que no fue.
Te dejé sin hacer ruido,
como quien se va de puntillas para no despertar
lo que alguna vez fue amor.
No!, no quería decirte adiós…
pero lo hiciste tan fácil,
me diste tantas razones,
que marcharme fue solo el acto final
de una despedida que tú comenzaste primero.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario