¿Y cuándo?
Dime… ¿Cuándo carajos se acaba esto?
¿Cuándo seré librede toda esta mierda
que dejaste sembrada en mi pecho
como si el amor fuera un campo
y el dolor la única cosecha posible?
¿En qué día del calendario
está marcado el momento
en que tu recuerdo
deja de caminar por esta casa
como si todavía tuviera llaves?
Porque yo tenía planes, ¿sabes?
Planes ridículamente hermosos
de esos que solo inventan
los idiotas que creen en el amor
como si fuera una promesa seria
y no esta broma cruel
que ahora me mira desde el espejo.
Yo soñé contigo.
Soñé mañanas torpes
con café frío y tus pies enredados en los míos,
soñé viajes sin mapa
donde lo único urgente
era descubrir si tu risa
sonaba igual en todas las ciudades.
Soñé envejecer contigo,
lo cual ahora que lo pienso
era una fantasía bastante ambiciosa
para dos mujeres
que no supieron ni sobrevivir
al primer invierno del alma.
Soñé una vida entera…
y ahora todo eso
vive en el mismo lugar
donde viven los barcos que nunca zarparon
y las promesas que se dijeron
cuando el amor todavía
no mostraba los dientes.
Y aquí estoy.
Esperando ese “pronto”
que algún día me prometí:
el pronto en el que todo esto dolería menos,
el pronto en el que tu nombre
dejaría de ser
una especie de oración torcida
que mi memoria repite
sin fe
y sin remedio.
¿Pero sabes qué es lo más absurdo?
Que ni siquiera sé
si quiero que llegue.
Porque cuando por fin sea libre
de toda esta mierda…
también seré libre de ti.
Y aunque suene miserable admitirlo,
una parte de mí todavía prefiere
seguir prisionera
de lo que soñé contigo
antes que aceptar
que todo lo que planeé
para nosotras
era solo un futuro hermoso
que nunca
iba a suceder. 🖤

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