No sé si fue el reloj o mi pecho lo que se jodió primero.
Solo recuerdo que todo se detuvola música, la rutina, incluso el puto aire.
Desde que no estás,
el mundo es una repetición absurda de días sin ti,
como si el universo tuviera el descaro
de rebobinar justo el pedazo que más duele,
una y otra puta vez.
Te busco en cada sombra,
en el borde frío de la cama,
en el vapor del café que ya no comparto,
en el silencio que dejaste cuando cerraste la puerta
sin mirar atrás.
Me arde el recuerdo.
Me arde tu risa,
tus gritos,
el "te amo" que escupías como si fuera veneno dulce.
Todo en mí grita tu nombre.
Todo lo que toco se convierte en fantasma.
Y aún así, si volvieras…
sí, maldita sea, si volvieras…
te dejaría entrar por la herida,
aunque sé que volverías a clavar tus uñas
en lo poco que me queda.
Porque soy idiota,
pero también humana.
Y a veces uno prefiere sangrar en compañía
que sanar en soledad.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario