He pensado en irme,
no por huir del mundo,
sino por probar si el dolor
suena distinto en otro segundo.
Tal vez allá,
la tristeza no se adhiera a los huesos,
quizá no pese tanto
ni se quede a dormir en los besos.
No quiero escapar,
solo caminar en otra dirección,
ver si el aire en otros mapas
sabe consolar al corazón.
A veces no es el lugar,
ni el rostro, ni el tiempo perdido…
es que uno solo quiere
que el alma flote un poco más
en un rincón menos herido.
No busco olvido,
busco perspectiva,
como quien cambia de banco en la plaza
y de pronto
ve la vida más viva.

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