no sentirme sola.
¿Captas la diferencia, o también te cuesta eso?
Puedo caminar en silencio
sin que nadie me huya,
y eso ya es un lujo.
Me gusta la soledad
cuando no tiene tu sombra,
cuando no me juzga por doler,
ni me exige sonreír
con las tripas hechas polvo.
Prefiero el eco de mis pasos
al murmullo falso de tus abrazos.
Prefiero mi taza rota
a tus copas llenas de promesas baratas.
Me gusta estar sola.
Pero contigo,
aprendí lo que es
sentirse sola
con alguien al lado
mirándote
como si fueras un error
que aún no sabe cómo borrar.

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