Es un duelo sin caballerosidad, sin espada ni escudo, sólo yo una mujer moderna con el alma hecha trizas por pensamientos que no se apagan ni de día ni de noche. Me levanto cada mañana sabiendo que la primera en atacarme será mi propia mente lo hace con una elegancia enfermiza: puntual, filosa, implacable.
Mientras otros simplemente piensan, yo sobrepienso con precisión quirúrgica. No hay espacio para la ignorancia o la indiferencia. Si algo cambia una palabra fuera de lugar, un gesto no habitual, un silencio más largo de lo normal mi cabeza no lo deja pasar. Lo toma, lo mastica, lo analiza, y si no encuentra respuesta, inventa diez , todas, absolutamente todas, terminan en mí. En lo que hice o dejé de hacer. En lo que debí prever.No es un deseo morboso, ni una tendencia melodramática. Es una necesidad que duele como si el no saber me arrancara la piel de adentro hacia afuera. Porque si no entiendo el por qué ni el para qué, entonces mi mente que es muy creativa para el desastre se encarga de llenar los vacíos con catástrofes detalladas.
A eso súmale la voz , esa voz que aparece cada noche, a veces a susurros, otras veces a gritos, y que me recuerda que todos avanzan menos yo. Que si me hubiera levantado a las seis y no a las seis y media, tal vez la vida no sería tan áspera , que si todo se arruina, probablemente sea porque yo existo dentro de ello , que no estoy haciendo suficiente, que nunca es suficiente.
Por favor, no me malinterpretes: no quiero saberlo todo por control. Quiero saberlo porque me calma. Porque si sé exactamente dónde estás, con quién, por qué, puedo calmar la tormenta antes de que me devore. No es celos ni posesión. Es una defensa desesperada. Porque si no me das respuestas, mi cabeza las inventa… y todas me lastiman.
¿Te parece agotador? Créeme: para mí también lo es , me canso de ser así , me avergüenza , me frustra no poder apagar esta necesidad de saber, de prever, de prevenir el dolor antes de que llegue, aunque igual llegue y no, no es intencional , nunca ha sido.
Es sólo que vivo en una batalla sin pausas, sin aplausos, sin salida.
Perdón.
De verdad, perdón.
No es intencional.

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