No pido mucho.
Solo que la vida me deje en paz los lunes
y me abrace los jueves.
Quiero carcajadas que no se sientan prestadas,
y silencios cómodos que no me obliguen a llenar vacíos con excusas.
No pido mucho.
Un café caliente que no se enfríe con reproches,
una cama compartida donde los cuerpos no huyan después del orgasmo,
sino que se queden.
Quiero charlas tan largas
que se nos enfríe la cena y se nos caliente el alma.
Tampoco exijo milagros.
Solo que si me rompo, alguien me mire sin asco
y me diga:
"Yo también me he roto. Quédate."
No pido mucho, digo.
Pero sé que para este mundo rápido, cínico y
Aún así insisto.
Porque me lo merezco.
Porque no vine a este mundo para mendigar amor bonito
ni para tomar café tibio con gente fría.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario