Querido lector

Querido lector
Querido lector Permíteme tomarte de la mano y guiarte en este viaje, en la búsqueda del amor más puro, aquel del que tanto se habla cuando se menciona a Dios. Acompáñame mientras intento desentrañar el misterio de amarle por encima de todas las cosas, de descubrir en su reflejo la esencia de mi propio ser y, solo entonces, aprender a amar a quien quizás ha sido el más profundo anhelo de mi corazón. En medio de la ruptura, en la delicada danza de la metamorfosis, y a través de la inevitable evolución del amor, caminemos juntos con la esperanza de alcanzar, si no la perfección, al menos la más sincera expresión de ella.

martes, 24 de junio de 2025

Prometí no romperme, pero me doblé

 Me pediste que no dejara

que el dolor me convirtiera en sombra.
Que siguiera caminando, aunque el piso crujiera
bajo el peso de tu ausencia.
Yo, con más miedo que coraje,
dije que sí.

No sabía que prometer fortaleza
es como prometerle fidelidad al mar:
ambos cambian,
ambos rompen.

Y sí, fallé.
Fallé los lunes grises, los martes sin motivo,
las noches donde tu nombre pesaba más que el aire.
Fallé en silencio, con una sonrisa educada,
de esas que no engañan a nadie,
pero evitan preguntas.

Aun así, sigo aquí.
No por valentía —no me adornes—
sino por amor bruto,
por lealtad absurda,
por la necedad de no soltar lo que ya no está.

Honrarte, descubrí,
no es hablar de ti como estatua,
sino respirar y no odiar el oxígeno que tú ya no usas.

Así que sí,
me volví más fuerte.
No de esas fuerzas que levantan mundos,
sino de las que arrastran el alma
y aún así llegan a casa.

A mi manera.
Torcida, cansada, medio rota,
pero cumpliendo.

Porque aunque me fallé,
a ti no.



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