Me asusta el día
en que ya no recuerde tu olor.
No la herida,ni el llanto,
ni la ausencia feroz
eso se queda.
Eso siempre sabe volver.
Me asusta no recordar
la voz exacta que usabas
cuando decías mi nombre
en voz baja,
como si lo besaras.
Me asusta no poder dibujar tu sonrisa.
O confundirla con otra.
Que tu cuerpo,
ese mapa que recorrí con fe ciega,
se me vuelva niebla.
A veces dudo
de la forma de tus manos.
¿Era este el ángulo de tu cuello?
¿Eran tus ojos más claros,
o soy yo la que oscurece?
Te juro que lucho.
Que nombro tus gestos en secreto,
que revivo cada sílaba.
Pero el tiempo,
ese animal sin rostro,
está comiéndote
con los dientes del olvido.
Yo,
yo no quiero
ser la última
en recordarte.

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