Querido lector

Querido lector
Querido lector Permíteme tomarte de la mano y guiarte en este viaje, en la búsqueda del amor más puro, aquel del que tanto se habla cuando se menciona a Dios. Acompáñame mientras intento desentrañar el misterio de amarle por encima de todas las cosas, de descubrir en su reflejo la esencia de mi propio ser y, solo entonces, aprender a amar a quien quizás ha sido el más profundo anhelo de mi corazón. En medio de la ruptura, en la delicada danza de la metamorfosis, y a través de la inevitable evolución del amor, caminemos juntos con la esperanza de alcanzar, si no la perfección, al menos la más sincera expresión de ella.

jueves, 26 de junio de 2025

Respiro bajito (pero no estoy en paz)

 Respiro bajito,

no porque esté tranquila,
sino porque si respiro muy hondo
se me escapa el grito que llevo amordazado en la tráquea.

Respiro bajito,
como quien camina descalza por una casa llena de cristales,
con pasos de puntillas,
como si el silencio fuera un pacto
entre mi cordura y el caos.

A veces quisiera gritar,
pero sé que nadie escucha lo que no quiere oír.
Y gritar duele más cuando el eco es el único que responde.

Así que mejor me callo.
Practico el arte de fingir estabilidad
como quien ensaya una coreografía frente al espejo:
paso uno, sonrisa.
paso dos, “estoy bien”.
paso tres, respirar bajito otra vez.

Afuera todo sigue:
el mundo, la rutina, la gente que dice “sé fuerte”
como si eso fuera una receta de cocina.
Como si no fuera cansado ser fuerte
cuando lo que quieres es desmoronarte y que alguien diga:
“Tranquila, yo recojo los pedazos.”

Pero no.
Aquí estoy, respirando bajito.
No porque me conforme,
sino porque aún guardo la esperanza
de que un día pueda respirar profundo
y no sentir que todo se derrumba.

Ese día, tal vez,
el grito no será de dolor.
Será de alivio.




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