Querido lector

Querido lector
Querido lector Permíteme tomarte de la mano y guiarte en este viaje, en la búsqueda del amor más puro, aquel del que tanto se habla cuando se menciona a Dios. Acompáñame mientras intento desentrañar el misterio de amarle por encima de todas las cosas, de descubrir en su reflejo la esencia de mi propio ser y, solo entonces, aprender a amar a quien quizás ha sido el más profundo anhelo de mi corazón. En medio de la ruptura, en la delicada danza de la metamorfosis, y a través de la inevitable evolución del amor, caminemos juntos con la esperanza de alcanzar, si no la perfección, al menos la más sincera expresión de ella.

sábado, 7 de junio de 2025

Si algún día te me vas

 Mírame.

Así, sin maquillaje ni excusas.
Con esta cara de mierda
y el alma llena de arañazos que yo misma te hice.
Me jodí solita.
Y lo peor es que te llevé conmigo.

Te aburrí.
Te dolí tanto que dejaste de reír.
Tus labios,
los que gemían mi nombre en voz baja,
ahora callan como tumbas.
Lo entiendo.
Te rompí con la misma lengua
con la que te decía “te amo”.

Fui egoísta.
Fui estúpida.
Fui esa tipa que arruina lo que quiere
porque le aterra merecerlo.
Ahora te siento lejos,
desvaneciéndote como el humo de un cigarro
mal fumado en la madrugada.

Me da pánico, ¿sabes?
Pensarte fuera de mi vida
es como arrancarme la piel con las uñas
y seguir respirando por obligación.

No quiero ser la imbécil
que te pierda por no saber cuidarte.
No quiero que otra
te abrace como yo no supe.
No quiero que te vayas creyendo
que esto fue todo lo que podía darte.

Sé que estás cansada.
Sé que mi nombre ya no te suena dulce.
Que mis promesas huelen a podredumbre.
Que tu alma se arrastra,
no porque no tenga alas,
sino porque yo se las arranqué.

Pero si me dejas,
me hundo.
y no en plan poético.
En plan asquerosamente real:
llorando en el baño,
vomitando culpa,
buscando tu olor en la ropa sucia.

Si me das otra oportunidad,
no juro que seré perfecta,
pero te juro que esta vez
no te romperé para quedarme tranquila.

Serás mi única religión.
Mi única guerra.
Mi única paz.
Lo que mande en mi mente,
en mis manos,
en mi cama.

y si no, si te vas,
si me dejas con esta derrota clavada en la garganta,
seré la perfecta


pedazo de mierda
que dejó ir a la única mujer
que valía la pena.

Porque sin ti,
mi vida no vale ni el trago barato
con el que intento no llorarte.

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