Querido lector

Querido lector
Querido lector Permíteme tomarte de la mano y guiarte en este viaje, en la búsqueda del amor más puro, aquel del que tanto se habla cuando se menciona a Dios. Acompáñame mientras intento desentrañar el misterio de amarle por encima de todas las cosas, de descubrir en su reflejo la esencia de mi propio ser y, solo entonces, aprender a amar a quien quizás ha sido el más profundo anhelo de mi corazón. En medio de la ruptura, en la delicada danza de la metamorfosis, y a través de la inevitable evolución del amor, caminemos juntos con la esperanza de alcanzar, si no la perfección, al menos la más sincera expresión de ella.

martes, 29 de julio de 2025

¿A qué me aferro tanto...?

 Me aferro a la nada, a un reflejo difuso,

a la idea de ti que solo existe en mi mente,
al eco de tus pasos alejándose lento,
como quien no quiere irse… pero igual se va.

Me aferro a tus silencios disfrazados de calma,
a tus palabras vacías que yo llené de esperanza,
a las veces que tus ojos pasaron por los míos
como quien ve a un extraño sin reconocer el alma.

Me aferro a los gestos que inventé para ti,
a los besos que no diste pero yo sentí,
a la absurda manera en que tu indiferencia
la convertí en caricias dentro de mí.

Me aferro a tu sombra, a tu perfume fantasma,
a la costumbre de nombrarte en mis oraciones rotos,
a la ilusión de que un día, por error o por magia,
descubras que este amor no era de esos de pocos.

¿A qué me aferro tanto…?
A tus ojos que no me miran,
como si mirar doliera,
como si verme fuera un peso
que jamás quisiste cargar.

¿O me aferro a tu corazón que no es mío?
Ese que late sin saber que el mío se rompió
intentando seguir su ritmo.
Ese que no se enteró
que yo lo alojé en mi pecho,
entre ruinas, sin reclamos,
sin jaula, sin condiciones…
solo con amor.

Y aún así, lo dejé ir.

Lo dejé ir sin ruido, sin drama, sin rencor.
Lo envolví con cuidado en pedazos de mí
y lo solté al viento como quien suelta
al amor de su vida sabiendo
que nunca lo fue.

¿A qué me aferro tanto…?
Quizá ya no a ti.
Quizá solo al recuerdo
de lo que quise que fueras.



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