Querido lector

Querido lector
Querido lector Permíteme tomarte de la mano y guiarte en este viaje, en la búsqueda del amor más puro, aquel del que tanto se habla cuando se menciona a Dios. Acompáñame mientras intento desentrañar el misterio de amarle por encima de todas las cosas, de descubrir en su reflejo la esencia de mi propio ser y, solo entonces, aprender a amar a quien quizás ha sido el más profundo anhelo de mi corazón. En medio de la ruptura, en la delicada danza de la metamorfosis, y a través de la inevitable evolución del amor, caminemos juntos con la esperanza de alcanzar, si no la perfección, al menos la más sincera expresión de ella.

miércoles, 9 de julio de 2025

Allí me lancé

 Allí me lancé.

No como heroína valiente,
sino como quien ya no tiene nada que perder
más que el peso de un amor podrido
en la orilla del alma.

Dejé que las olas me arrastraran,
no para flotar,
sino para ver si el mar podía
limpiar lo que tú dejaste impreso
en mis huesos.

Como si en su furia salada
pudieran perderse tus promesas huecas,
tus manos tibias de mentira,
tu nombre
ese conjuro maldito que me tenía atada
a la sombra de lo que creí que eras.

Me hundí sin resistencia,
con la absurda esperanza
de que las olas, caprichosas y salvajes,
se llevaran también el amor 
que me encadenó a ti.
Ese que no suelta,
que se agarra a la piel como hiedra seca,
que sangra cuando uno lo arranca.

Pero el mar no se llevó nada.
Sólo me devolvió
una versión más rota de mí,
más vacía,
más libre.

Y eso… eso fue suficiente.



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