como se queda la casa después del incendio:
quieta,
pero oliendo a humo.
Sin ti,
y sin embargo, eternamente contigo.
En cada rincón donde no estás,
sigues respirando conmigo.
Te vas,
pero tus palabras siguen agazapadas
en los pliegues de mi memoria,
como cartas que nunca quemé
por si algún día regresabas.
Estoy sin ti,
como un cuerpo que sigue andando
con un alma que se quedó a esperarte.
Y estoy eternamente contigo,
porque hay amores que no se olvidan,
solo se callan.
Porque hay vacíos
que se aprenden a habitar
como se habita una cicatriz:
con dolor, con dignidad,
y a veces, con una risa hueca
que intenta parecer libertad.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario