¡No jodas más con esa culpa absurda que cargas como si fuera una puta cruz en la espalda! ¿Tu pasado? ¡Sí, claro que lo tienes! Y qué. ¿Acaso hay alguien en este maldito mundo que no haya metido la pata, que no se haya revolcado en sus propias decisiones como un animal herido buscando aire?
No bajes la cabeza, carajo. No te la bajes por lo que fuiste, por lo que hiciste, por quien eras cuando apenas estabas intentando no quebrarte. ¡Levántate con todo! Que cada cagada que cometiste, cada decisión de mierda, cada caída fea y brutal, fue parte del camino que hoy te trajo hasta aquí, con el pecho en alto, con cicatrices que gritan "sobreviví".
¿Te equivocaste? Pues claro que sí, y lo harías otra vez si eso implicara seguir aprendiendo. Porque no vinimos a ser perfectos, vinimos a ser reales, vinimos a prenderle fuego a la vergüenza y gritarle al mundo: "¡Sí, la cagué, pero aprendí, y aquí estoy, más viva, más feroz, más yo que nunca!".
Así que basta de pedir perdón por tu versión anterior. Agradece, porque sin ella no existiría esta bestia empoderada que eres hoy. Anda, mírate al espejo, y díselo sin temblar: "Mi pasado no me condena, me respalda. Y si vas a hablar de mí, hazlo con respeto o cállate.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario