Querido lector

Querido lector
Querido lector Permíteme tomarte de la mano y guiarte en este viaje, en la búsqueda del amor más puro, aquel del que tanto se habla cuando se menciona a Dios. Acompáñame mientras intento desentrañar el misterio de amarle por encima de todas las cosas, de descubrir en su reflejo la esencia de mi propio ser y, solo entonces, aprender a amar a quien quizás ha sido el más profundo anhelo de mi corazón. En medio de la ruptura, en la delicada danza de la metamorfosis, y a través de la inevitable evolución del amor, caminemos juntos con la esperanza de alcanzar, si no la perfección, al menos la más sincera expresión de ella.

martes, 22 de julio de 2025

Las abejas no lo saben


Dicen los hombres,
con sus reglas frías y exactas,
que algo tan pequeño y pesado como tú, abeja,
no debería cruzar el aire,
ni besar las flores con su danza dorada.
Dicen que no es posible,
que tus alas son débiles,
que el peso de tu cuerpo traiciona el vuelo.

Pero…
¡tú no lo sabes!

Y en esa ignorancia bendita
hay una fuerza que nadie entiende,
un coraje que ninguna fórmula puede encadenar.
Eres la respuesta a todos los "no se puede",
el grito vivo que rompe las leyes escritas por manos temerosas.
Cada vez que levantas tu vuelo imposible,
la gravedad se arrodilla,
la ciencia calla,
y el universo recuerda
que los milagros se fabrican con terquedad y fe.

¿Y sabes qué?
Así eres tú.

Cuando digan que no puedes,
cuando las voces se burlen de tus alas,
recuerda que el cielo no pregunta credenciales,
solo abre los brazos para los que se atreven.
Vuela aunque tiemblen tus alas,
aunque el viento te golpee,
aunque digan que no naces para el vuelo.

¡Vuela!
Porque nadie te enseñó las reglas,
porque tu alma, igual que la abeja,
sabe que la fuerza verdadera
es esa que nace cuando el mundo insiste en decir:
"no puedes".



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