Querido lector

Querido lector
Querido lector Permíteme tomarte de la mano y guiarte en este viaje, en la búsqueda del amor más puro, aquel del que tanto se habla cuando se menciona a Dios. Acompáñame mientras intento desentrañar el misterio de amarle por encima de todas las cosas, de descubrir en su reflejo la esencia de mi propio ser y, solo entonces, aprender a amar a quien quizás ha sido el más profundo anhelo de mi corazón. En medio de la ruptura, en la delicada danza de la metamorfosis, y a través de la inevitable evolución del amor, caminemos juntos con la esperanza de alcanzar, si no la perfección, al menos la más sincera expresión de ella.

miércoles, 2 de julio de 2025

Magia negra emocional


Hay magia, dicen,
en tragarse un grito como un trozo de vidrio,
en escupir sonrisas con los dientes partidos,
en tragarte la rabia como un postre sin azúcar
mientras el mundo te orina el alma con una sonrisa de LinkedIn.

Hay magia, sí,
en no reventarle la cara al tipo que dice:
“relájate, todo pasa por algo”,
mientras tú te desangras por dentro
como una bolsa de supermercado rota.

Hay magia en no dañar,
aunque el daño te mastique los huesos desde adentro,
aunque cada célula grite “¡hazlo explotar todo!”
y tú digas: “no, gracias, ya tomé terapia”.

Hay magia, claro,
en llorar en silencio para no incomodar,
en deprimirse con estilo y buen gusto,
con playlist triste, filtros bonitos,
y un meme existencial entre las lágrimas.

Hay magia en sentir tristeza y no huir,
aunque huir suene como una buena oferta de domingo,
aunque quedarse sea como abrazar a un cactus
que te susurra: “esto también es amor”.

Hay magia, joder !!
en sentir miedo y no parar,
aunque la vida sea una estampida de vacas rabiosas
y tú estés en sandalias con depresión.

Hay magia en no parar,
aunque te ardan los músculos del alma,
aunque la ansiedad te susurre que todo es inútil,
y la esperanza tenga la voz de un operador de call center
que nunca contesta.

Magia.
La llaman magia.
Yo la llamo supervivencia con sarcasmo.
La llamo resistir sin gloria.
La llamo:
“¡Mira mamá, no lloro frente a la gente!”
La llamo:
“Estoy bien, gracias por preguntar, ahora quítate.”

Porque sí, hay magia,
pero no es blanca, ni suave, ni bonita.
Es una magia sucia, con mal aliento,
que se ríe de los coaches de vida
y que solo aparece cuando el mundo
te está metiendo los dedos en la garganta
y tú aún decides no escupir sangre, sino poesía.






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