Querido lector

Querido lector
Querido lector Permíteme tomarte de la mano y guiarte en este viaje, en la búsqueda del amor más puro, aquel del que tanto se habla cuando se menciona a Dios. Acompáñame mientras intento desentrañar el misterio de amarle por encima de todas las cosas, de descubrir en su reflejo la esencia de mi propio ser y, solo entonces, aprender a amar a quien quizás ha sido el más profundo anhelo de mi corazón. En medio de la ruptura, en la delicada danza de la metamorfosis, y a través de la inevitable evolución del amor, caminemos juntos con la esperanza de alcanzar, si no la perfección, al menos la más sincera expresión de ella.

martes, 1 de julio de 2025

TE SUEÑO

 Hay un rincón en mi pecho

que se acuesta contigo cada noche,
aunque no estés.
Un lugar donde tu ausencia
duerme abrazada a mis ganas,
y tus silencios acarician
el hueco exacto de mis brazos vacíos.

No sé tu nombre,
pero lo repito en mis sueños
como si el viento me lo hubiese susurrado
desde siempre.
No he visto tus ojos,
pero los busco en cada rostro,
en cada mirada que no me mira.

Hay latidos míos
que no saben ser solo míos,
que nacieron para perderse
en el ritmo de tu pecho,
para ser eco de tu risa
y silencio de tus lágrimas.

Aquí estoy, amor,
esperándote sin promesas,
pero con el alma desnuda
de tanto imaginarte.

Oro por ti en el idioma
de las lágrimas que no caen,
en la voz quebrada
de los atardeceres que te nombran
sin decir palabra.

Me falta tu calor
cuando el frío no es del cuerpo,
sino del alma.
Me faltas en esta soledad
que ya no sabe ser compañera,
porque solo tú puedes habitarla
sin que duela.

Quisiera amarte sin miedo,
sin tiempo, sin distancia.
Quisiera encontrarte
en una esquina cualquiera del destino,
y al verte, saber…
que todo el dolor, toda la espera,
todo este amor guardado
valió la pena.

Y mientras no llegas,
te escribo en el aire,
te pienso en la luna,
te siento en los vacíos,
y te amo…
como si ya fueras mía.




No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Continua...

 Dale… sigue. Continúa. Sigue intentando callar esa voz que te susurra —no, que te escupe— que fracasaste. Que no supiste conservar lo...