Querido lector

Querido lector
Querido lector Permíteme tomarte de la mano y guiarte en este viaje, en la búsqueda del amor más puro, aquel del que tanto se habla cuando se menciona a Dios. Acompáñame mientras intento desentrañar el misterio de amarle por encima de todas las cosas, de descubrir en su reflejo la esencia de mi propio ser y, solo entonces, aprender a amar a quien quizás ha sido el más profundo anhelo de mi corazón. En medio de la ruptura, en la delicada danza de la metamorfosis, y a través de la inevitable evolución del amor, caminemos juntos con la esperanza de alcanzar, si no la perfección, al menos la más sincera expresión de ella.

martes, 1 de julio de 2025

¿Mi corazón?

 ¿Mi corazón…?

No sé.
Tal vez lo olvidé en un bolsillo roto,
junto a las ganas de creer otra vez,
o lo dejé olvidado
en alguna conversación que dolía más de lo que decía.

Ya no sé ni dónde carajos lo dejé,
entre tantas veces que lo partieron,
entre tantos "cuídamelo"
que terminaron siendo mentiras con moño.

Lo usé demasiado, ¿sabes?
Lo expuse como idiota,
creyendo que amar era suficiente,
como si el mundo supiera lo que hace con lo frágil.

A veces creo que lo perdí
la última vez que me tragué el llanto
y dije “estoy bien” con la voz temblando.
O quizá fue esa noche en que lo rompieron
y fingí no haber escuchado el crujido.

Para ser honesta,
no me importa.
Ya no me importa si late,
si existe,
si sirve.
Porque me cansé de remendarlo con hilos invisibles,
de pegarlo con esperanza vencida,
de cargarlo como si aún pudiera dar algo bueno.

Ahora camino sin él,
ligera, vacía, inmune.
Ya no me tiembla la voz al decir adiós,
ya no me quiebro por nadie.
Aprendí a sobrevivir con otras partes del cuerpo:
con la cabeza fría,
con las piernas firmes,
con el alma hecha piedra.

Así que no,
si preguntas por mi corazón,
te diré sin drama y sin pena:

ya ni me importa…
y si algún día vuelve,
ni cuenta me voy a dar
.



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