¿Podrías quererme…
mientras averiguo cómo carajos hacerlo yo misma?¿Mientras me revuelco entre las sobras
de lo que una vez creí que era amor propio
y ahora no es más que un chiste cruel
con eco de abandono?
Porque no te voy a mentir:
no tengo ni puta idea de cómo amarme.
Me miro al espejo y a veces me quiero,
a veces me odio,
a veces me ignoro.
Soy una guerra fría conmigo misma.
Una cicatriz que no cierra.
Una bomba de tiempo
atada con una cinta rosa que no combina con nada.
Así que no vengas a pedirme perfección,
ni estabilidad emocional,
ni que te dé lo que ni siquiera sé darme.
Estoy rota.
Estoy cansada.
Estoy de pie de puro milagro.
Y si alguna vez me ves sonriendo,
probablemente sea porque me cansé de llorar
y ya ni eso me sale bien.
¿Podrías quererme así?
Con la autoestima hecha mierda,
con el corazón como un campo minado,
con los traumas tatuados en la espalda
y la culpa apretándome el pecho como un corsé oxidado.
¿Podrías quererme cuando me quiero ir,
cuando me hundo en mí misma
y desaparezco en el rincón más oscuro
de mi maldito cerebro?
Cuando me contradigo,
cuando te empujo y te pido que te quedes,
cuando te digo “no me toques”
pero en realidad necesito que me abraces
como si tu calor pudiera derretir este hielo interno
que nadie más parece notar.
¿Podrías quererme mientras aprendo?
Porque amarme no me lo enseñaron.
Me enseñaron a callar,
a complacer,
a servir la mesa con las manos llenas de heridas
y la sonrisa más hipócrita del planeta.
Me enseñaron a no molestar,
a no ser "demasiado",
a tragármela toda: la rabia, el llanto, el deseo,
la puta tristeza.
Ahora…
aquí estoy.
Aprendiendo a quererme
como quien trata de armar un jodido rompecabezas
con piezas rotas
y la mitad perdidas debajo de una infancia de mierda.
Así que no esperes flores.
No esperes respuestas rápidas.
No esperes que me ame como si fuera fácil.
Esto es guerra.
Cada día que no me destruyo,
cada día que no me vuelvo humo,
ya es victoria.
¿Podrías quererme sin manual,
sin receta,
sin promesa de que un día voy a estar “mejor”?
Porque tal vez nunca esté "mejor".
Tal vez esta versión de mí —caótica, brutal, visceral,
llena de dudas y fuego—
es todo lo que tengo.
Si no puedes…
si lo que quieres es una mujer perfecta,
equilibrada, dulce, funcional,
vete a la mierda.
Porque yo no nací para encajar.
No nací para ser cómoda.
Nací para arder.
Para buscarme entre ruinas.
Para sangrarme entera
y aún así elegir quedarme.
Así que dime…
¿podrías quererme mientras aprendo a no odiarme?
¿Podrías amar el incendio?
¿Podrías quedarte mientras dejo de huir de mí misma?
Porque si no,
no estorbes.
No juegues.
No prometas.
Y sobre todo:
NO MIENTAS.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario