De malas, hijueputa,
al que no sepa el fuego que cargo en el pecho.
Yo ya no estoy esperando el aplauso,
ni lamiendo migajas de validación ajena.
Me cansé de pedir permiso pa’ brillar,
de encogerme pa’ no incomodar,
de apagar mi luz pa’ no herir la vista de cobardes.
con las cicatrices al aire
y la boca llena de verdades que cortan.
¿Te molesta mi voz?
Pues jódete.
¿Te incomoda mi fuerza?
Te acostumbras o te apartas.
Porque yo ya me la estoy creyendo con toda,
con el alma rota,
el corazón parchado,
y la espalda sudada de tanto cargar con mi historia.
Yo, la que lloró sola,
la que oró gritando,
la que tocó fondo y se quedó a vivir un rato allá abajo,
volví.
No perfecta,
pero indomable.
Y al que no le cuadre,
que se haga a un lado…
porque vengo con toda.
Y esta vez,
no pienso frenarme porque Dios esta conmigo.

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