Quiero salir corriendo,
pero ya no sé cuál es mi lugar seguro,
¿la cama?, ¿la iglesia?, ¿una cuneta?,
¿el maldito silencio donde nadie pregunta nada?
Estoy harta de las cuatro paredes que me vieron sangrar
mientras me decía frente al espejo:
“Aguanta, puta vida, que todavía no te mato.”
Me corre la rabia por la espalda
como un sudor frío lleno de recuerdos que me escupen en la cara, nadie entiende, nadie quiere entender, todos dan consejos baratos como si no costaran cicatrices.
Estoy gritando, por dentro,
con un nudo hecho de mierda y decepciones, de padres que no escuchan, de Dios que a veces parece sordo o ausente,
de promesas que se oxidaron colgadas en la garganta.
Ya no quiero seguir siendo la que espera, la que ama con el alma y recoge los pedazos, la que se viste de negro no porque le guste
sino porque es el único color que no grita.
Estoy harta de los abrazos por compromiso,
de las frases de Instagram que suenan como placebo,
de que me digan:
“Todo pasa, ya verás.”
NO TODO PASA.
Algunas cosas se quedan a vivir en el pecho
como cucarachas que te comen por dentro
mientras finges normalidad.
¿Dónde está el botón de apagado?
¿Quién diablos tiene el control remoto de esta existencia absurda
que me lanzaron sin manual de instrucciones
ni garantía de devolución?
Estoy rota,
pero no me rompo por completo
porque hasta para eso hay que tener permiso.
Hasta para rendirse hay trámites,
hasta para morir hay reglas.
Yo solo quiero un maldito rincón
donde no tenga que explicar por qué lloro,
por qué a veces no tengo ganas de existir,
por qué me cansa esta rutina de respirar.
Estoy llena de odio en forma de tristeza,
de una furia que se disfraza de apatía,
y de un amor tan profundo que me consume,
pero que nadie supo quedarse a ver arder conmigo.
No me digas que rece,
ya le hablé a Dios con todas las voces que tengo
y a veces siento que se hace el dormido.
No me digas que salga,
ya salí y el mundo allá afuera también apesta.
No me digas que me calme,
porque si me calmo me muero por dentro.
Y si me muero, ¿Quién carajos se va a dar cuenta?

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