Querido lector

Querido lector
Querido lector Permíteme tomarte de la mano y guiarte en este viaje, en la búsqueda del amor más puro, aquel del que tanto se habla cuando se menciona a Dios. Acompáñame mientras intento desentrañar el misterio de amarle por encima de todas las cosas, de descubrir en su reflejo la esencia de mi propio ser y, solo entonces, aprender a amar a quien quizás ha sido el más profundo anhelo de mi corazón. En medio de la ruptura, en la delicada danza de la metamorfosis, y a través de la inevitable evolución del amor, caminemos juntos con la esperanza de alcanzar, si no la perfección, al menos la más sincera expresión de ella.

sábado, 16 de agosto de 2025

El Presente Eterno

 Les juro que quisiera escribir cosas bellas,

pintar con palabras un cielo despejado,
decirles que aún queda esperanza,
que todo dolor se transforma en flores
y que las pérdidas son semillas de luz.

Pero no puedo.
La traidora esperanza se burla de mí,
me susurra que mañana será distinto,
que la suerte espera tras la próxima esquina,
y yo, ingenua, le creo…
solo para despertar en este mismo abismo.

El mañana nunca llega.
Se disuelve como humo entre los dedos,
como un espejismo que se ríe de mi sed.
Y mientras tanto, el presente
se clava en mi pecho como un hierro incandescente,
un momento perpetuo que no se mueve,
un reloj sin manecillas que se burla de mi fe.

Nos decimos para calmar la herida:
“Mañana seré feliz,
mañana llegará mi día”.
Pero ese mañana es un fantasma,
un verdugo disfrazado de consuelo,
una mentira que solo prolonga
la agonía de no vivir como soñamos.

Aquí estoy, atrapada en este presente eterno,
rodeada de pérdidas que aún sangran,
de amores que se fueron sin despedida,
de frustraciones que me arrancaron las alas.

La oscuridad me rodea, espesa, interminable,
como si la luz hubiera olvidado mi nombre.
Y aunque quisiera decir que todo cambiará,
la verdad es que no sé si la luz
alguna vez
se atreverá a entrar.



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