por ti, que eras mi incendio favorito
Me dijeron que el amor era sabio,pero el mío gritaba en lenguas
que ni los ángeles entendían.
Me arrancaba el alma en pedazos
para coserla con hilos de esperanza sucia.
Tú llegaste como llegan los venenos:
lento, dulce, letal.
Y yo, ilusa como las flores en invierno,
te abrí los brazos creyendo en la primavera.
Era sabia, o eso decía mi voz serena,
pero tú trajiste tu caos,
tu risa como trueno en mi pecho,
y tu sombra elegante de demonio elegante.
Y te amé.
Como aman los que ya no quieren vivir,
como besan los que saben que será la última vez,
como gritan los que no tienen a quién llamar.
Tú no eras amor,
eras una fiebre divina,
una peste hermosa,
una ruina adornada con perfumes caros
y promesas vacías.
Me enseñaste que los locos aman mejor,
porque no esperan nada,
porque lo dan todo,
porque no saben guardar lo que sienten.
Y los sabios…
los sabios como yo,
pierden la cabeza
por criaturas como tú,
que huelen a destino pero saben a error.
Ahora lo entiendo:
el amor es la sabiduría de los locos
y la locura irreversible de los sabios.
Y yo,
que un día fui sabia,
me volví tuya.
Y eso fue mi locura.

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